APFP
por uno estatuto proprio para prisiones

Las cámaras dejan en evidencia a Marlaska y a la directiva de Prisiones que denunció una agresión

|
92

A los investigadores les bastaron 11 días para constatar que la subdirectora de la cárcel de Villena (Alicante) mentía. Que nunca había sido víctima de ninguna agresión. Los agentes del Equipo Territorial de Policía Judicial de la Guardia Civil en esa localidad solicitaron las grabaciones de las cámaras de seguridad en las inmediaciones de la vivienda, y no tardaron en confirmarlo.

Ninguna de las filmaciones acreditaba que lo que había contado fuese verdad. No se veía a nadie huyendo a la hora a la que supuestamente había sido agredida brutalmente por 5 encapuchados. Allí no había pasado nada.

Los informes del Instituto Armado presentes en el sumario del caso, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, son inapelables en este sentido. Los investigadores rastrearon todas las cámaras de la zona y no apreciaron la huida de esos supuestos agresores. “De todas las gestiones, ninguna de ellas ha podido indicar la existencia y comprobación del hecho delictivo”. 

Días antes, la subdirectora se había enviado a sí misma los mensajes amenazantes que le exigían mantenerse callada sobre una investigación interna abierta en la prisión. Tanto la falsa denuncia como, jornadas más tarde, el Ministerio del Interior apuntaban hacia funcionarios de la Asociación Tu Abandono Me Puede Matar como los presuntos autores de los hechos.

De ese modo, fueron acusados, sin pruebas, de agredir a la número tres del centro penitenciario. Meses después, tras las indagaciones de la Guardia Civil, la propia superior fue detenida por un delito de denuncia falsa y otro de simulación de delito.

Plano en el que los investigadores señalan las cámaras analizadas. EL ESPAÑOL

El departamento de Prisiones, que depende directamente de Interior, llegó a asegurar, tal y como reveló EL ESPAÑOL, que la falsa agresión denunciada por la subdirectora constituía un hecho de una “gravedad” a todas luces “incuestionable”. Marlaska alabó a la subdirectora definiéndola como “una verdadera funcionaria”. Ya era tarde para los trabajadores expedientados: fueron suspendidos de empleo y sueldo hasta finales del pasado mes de febrero.

Nada en las cámaras

Los investigadores concluyen en su investigación que las grabaciones de algunos establecimientos de la zona, dado el ángulo de orientación de sus cámaras, habrían podido “captar la totalidad de la vía de huida. Estas cámaras se encuentran emplazadas a ambos lados de la vía, y a escasos metros del lugar donde ocurrieron los hechos, detalla el sumario. Es muy improbable que no se apreciara a los autores del hecho corriendo en huida tras la comisión del hecho delictivo”. 

La falsa agresión denunciada se habría producido el 6 de septiembre de 2021 a primera hora de la mañana, cuando la subdirectora de Villena salía de su casa rumbo al trabajo. Las cámaras captaron “al vehículo de la víctima por la calle [omitida] cuando se dirige a su lugar de trabajo (…). No se observa en ninguno de los dos archivos de videovigilancia a ninguna persona en actitud de huida en el espacio temporal en el que se produce o finaliza la agresión”.

Uno por uno, los agentes analizan los dispositivos de todos los establecimientos cercanos. Ni los más próximos ni los más lejanos localizan “ningún grupo de personas que se dirija al lugar donde se produce la agresión denunciada. Se observa simplemente a alguna persona andando o a personas que se dirigen a la playa”.

Otra de las grabaciones de seguridad de las inmediaciones de la casa de la subdirectora. EL ESPAÑOL

Es más, el informe sostiene que la hora a la que la mujer se dirige hacia su automóvil rumbo a su puesto de trabajo “los testigos hubieran podido presenciar los hechos”. Sin embargo, ninguna de las pesquisas ofreció resultado alguno.

Todas fueron “infructuosas”: en circunstancias normales, añaden los autores del informe, los viandantes hubiesen podido presenciar los hechos, o incluso “dar aviso a los servicios de emergencias”. Pero nadie vio nada —concluyen los agentes—, porque allí no ocurrió nada. 

Ni un solo testigo

Aquellas diligencias fueron insuficientes para los investigadores, según sus conclusiones presentes en el sumario del caso. Decidieron por ello emprender otras averiguaciones con las que “localizar testigos” aquella mañana en la zona del supuesto ataque. 

El resultado de esas investigaciones también fue negativo: a esa hora había en la calle un “trasiego regular” de vehículos que circulaban de un lado a otro. Tampoco los dueños de los locales más próximos advirtieron un solo indicio de actos violentos de tales características. 

En su informe, los encargados de las pesquisas remarcan lo insólito que resultaba que, ante un hecho así, la afectada prosiguiera con su camino y no diese la voz de alarma. “Se considera inusual que, por parte de la víctima, ante unos hechos de tal gravedad, no solicitase inmediatamente la asistencia policial habitual en estos casos”. 

Los agentes definen, además, la declaración donde les expuso su agresión como “escueta e imprecisa”, con descripciones “muy genéricas”, incapaz de “aportar datos concretos”. Incluso sentencian que la lesión que presentaba era “más compatible con una erosión que con una contusión producida por un puñetazo”.

Oficio con el que Interior suspendió a los trabajadores acusados de la falsa agresión. EL ESPAÑOL

Con todas estas informaciones sobre la mesa, la Guardia Civil requirió su presencia. Ya no se creían nada. Se encontraron con toda clase de justificaciones. La subdirectora aseguró que “posteriormente” a la denuncia inicial había recibido otras “amenazas de muerte”. 

Según ella, a través de cartas halladas en el buzón de su domicilio. Tres, concretamente, en papel impreso “a ordenador” y en un sobre sin matasellos. Cuando se los pidieron dijo que ya no los tenía. Que los había destruido. 

Cuando le ofrecieron la posibilidad de declarar sobre lo que les había revelado, y de que instalasen cámaras en su casa para cubrir su seguridad, puso “cara de sorpresa”, y replicó que no iba a testificar sobre nada de lo que les acababa de contar. 

Minutos después no le quedó más remedio que reconocer que los mensajes amenazantes que recibió jornadas antes de la presunta agresión se los había enviado ella a sí misma. Y que los dos terminales, tanto el emisor como el receptor, se encontraban ocultos en el maletero de su coche. Los agentes decidieron entonces citarla ya como investigada.

Para entonces, Marlaska y Ángel Luis Ortiz, secretario general de Prisiones, habían organizado manifestaciones condenando la ficticia agresión. Para entonces, ya habían salido públicamente a defenderla.

https://www.elespanol.com/espana/20220323/camaras-evidencia-marlaska-directiva-prisiones-denuncio-agresion/659184518_0.html?utm_medium=Social&utm_campaign=Echobox&utm_source=Twitter#Echobox=1648023733

close

Hola 👋
Gracias por visitar la
web de APFP.

Regístrate para recibir contenido sobre prisiones.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

Puedes valorar esta noticia, utilizando estas estrellas:
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...