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por uno estatuto proprio para prisiones

El abandono de un servicio esencial

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Un día decides que quieres estudiar una oposición y elijes un trabajo totalmente desconocido, ni siquiera sabías que ese colectivo era el que lo realizaba. Es entonces cuando entras en un mundo totalmente oculto y desde luego en mundo muy alejado de lo que has vivido hasta el momento; empiezas a trabajar como funcionario de prisiones. ¡Quién te iba a decir que trabajarías en una prisión!
Apruebas esa oposición y convives también entre esos muros, entre rastrillos y dentro de los diferentes puestos, de las diferentes funciones comienzas a realizar tu trabajado de vigilancia, siendo el encargado de la retención, custodia y vigilancia de los internos. Puedo asegurar que comienzas a vivir situaciones y momentos que nunca hubieses imaginado y pasas de no saber nada de una prisión a trabajar en el lugar más hostil, inhóspito y agresivo. Lo que vives como funcionario de prisiones te marca, es imposible que no lo haga, os lo puedo asegurar. No puedes evitar que te algún modo te afecte, debes ser muy fuerte mentalmente e intentar que cuando salgas de trabajar olvides o al menos dejes hasta el siguiente día de trabajo lo que pasa dentro, pero sin lugar a dudas te va afectando. Dentro de una prisión se ven muchas cosas y la inmensa mayoría no son agradables, “normalizas” cosas que quizás no se deberían normalizar.
Trabajamos con internos con perfil de lo más variopinto, con toda clase de delitos a sus espaldas y dentro de ellos hay algunos con una agresividad elevada o extrema y durante años sufrimos sus ataques, amenazas, faltas de consideración y respeto, etc. Lo sufrimos nosotros, no nos pagan bien por ello pero al menos en tu interior te haces a la idea que la sociedad está más segura mientras están en prisión y es que muchas de esas personas volverán a delinquir cuando salgan. Es su medio de vida, lo que conocen, a lo que están acostumbrados y no es tan fácil que cambien y más teniendo en cuenta que una vez fuera vuelven al mismo hábitat, al mismo entorno en el que estaban o que su actividad delictiva le reporta mucho dinero.


El trabajo de los funcionarios de prisiones nunca ha estado bien visto en nuestro país, nunca se ha reconocido y valorado nuestra labor, jamás. El trabajo y la labor del funcionario de prisiones ha estado muy denostada y a esa imagen desde luego ha ayudado mucho por un lado series y películas ofreciendo una realidad muy lejana a lo que percibo desde dentro y unos dirigentes que desde luego no se han preocupado de los funcionarios de prisiones en todo lo que engloba a este colectivo, incluida su imagen y este ha sido siempre el principal problema, nuestros dirigentes.


Con el paso de los años la falta de interés de los que dependemos ha ido devaluando las condiciones laborales y la precariedad de las mismas. Echas la vista atrás y dices ¿Cómo han podido abandonar tanto este servicio público esencial y tan importante? Esa pregunta me genera impotencia, son muchos años en esta Institución y te ves trabajando con una inseguridad jurídica y laboral que sumado a lo que ya tenemos que vivir cada día hace que perciba una desmotivación, desmoralización en el colectivo que desde luego no merecemos.


Nos han cargado con todo tipo de funciones y tareas sin estar debidamente reguladas y siendo unos meros funcionarios de la Administración General y pienso que deberían estar debidamente definidas esas funciones, que se debería de dotarnos de la condición de agentes de autoridad y desde luego una buena formación y medios adecuados. Por eso denuncio esa inseguridad laboral y jurídica. No sé puede ir a trabajar no solo pensando en lo que pueda ocurrir ese día, sino que toda actuación será mirada con lupa, es inconcebible.
Con este escrito intento que la sociedad, al menos la sociedad que quiere vivir tranquila, segura y lejos de los delitos reflexione un poco y empatice con nuestra situación y valore aunque sea desde el desconocimiento el trabajo intramuros. Que nuestro trabajo sea oculto porque así lo han deseado nuestros dirigentes o que intenten vender una falsa resocialización en la mayoría de los casos (tema que daría para otro artículo), no puede tapar las dificultades, carencias y problemas que vivimos cada día.


Rafael Paniza, funcionario de Instituciones Penitenciarias, para h50 Digital

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