APFP
por uno estatuto proprio para prisiones

APFP y ‘Tu abandono me puede matar’ denuncian la actitud cada vez más violenta y agresiva de los internos

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Ambas secciones sindicales achacan esta situación principalmente a dos factores, “la entrada vía drones de una cantidad de droga cada vez mayor y a la política de buenismo de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias que envalentona a los internos”

La última brutal agresión de un recluso a tres funcionarios de prisiones tras simular que se había ahorcado en su celda no ha hecho sino refrendar el “aumento del nivel de agresividad” que se viene viviendo en la prisión de Fuerte Mendizábal, tal y como así denuncian desde la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) y la sección sindical de ‘Tu abandono me puede matar’, una asociación que nació precisamente por este incremento de la violencia por parte de los reclusos y la falta de respuesta dada desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.


Ambas secciones sindicales no han mostrado extrañeza ante este grave suceso de la agresión de un preso a tres funcionarios de prisiones, indicándose que “era de esperar ya que la situación ha ido empeorando con el paso del tiempo, sin que la administración haga algo”.


Como exponen tanto desde el sindicato APFP, como desde el sindicato ‘Tu abandono me puede matar’ el aumento de la conflictividad en el centro penitenciario de Fuerte Mendizábal, a parte de otros factores, se debe principalmente a  dos de ellos, refiriéndose a que “está entrando una cantidad de droga brutal a través de drones a la cárcel,  un hecho que es puramente local. Y a su vez, la política de buenismo que está llevando a la práctica la Secretaría General de Instituciones  Penitenciarias, que vende que los internos son los débiles y que los funcionarios somos los que abusamos de ellos, algo que ha provocado que los internos sean cada vez más agresivos hacia los funcionarios y hacia la autoridad”.


La APFP, pone de manifiesto que desde hace tiempo han podido observar como se ha producido un  cambio  significativo en los internos con una actitud violenta que va creciendo desde que se abrió la prisión de Fuerte Mendizábal, “existiendo cada vez menos respeto a las normas establecidas”.


Pero como denuncian, uno de los factores que propician este incremento de la violencia por parte de los internos se debe al aumento de la entrada de droga en la cárcel utilizándose para ellos drones.  Desde el sindicato se resalta que, “aunque se cuente con una unidad antidron y se han detectado, derribado y requisado drones cargados con droga y teléfonos móviles, el que sigan detectando drones significa que el negocio está siendo rentable para quienes utilizan esta técnica y por consiguiente están logrando entrar más drones que los que se derriban”.


Desde la APFP y ‘Tu abandono me puede matar’ se insiste que la elevada droga que llega hasta la cárcel es un “tremendo agravante” de la situación, poniendo de manifiesto que “en este hecho tenemos un problema muy grande, ya que si hasta la fecha, que sepamos, los drones han logrado meter droga y teléfonos móviles fundamentalmente, quien quita que algún día se introduzca a través de este medio algún arma, ahí ya tendríamos un problema muy grave”.


En este sentido, desde la APFP se considera que “ese aumento de la entrada de droga a la prisión hace que los internos estén mucho más agresivos”. Pero como se pone de manifiesto desde la APFP, este es un factor, aunque hay otro que supone una indefensión para los funcionarios de prisiones, refiriéndose al “buenismo que tenemos ahora mismo en la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Desde que tenemos este secretario general la imagen que se vende es que los internos son los débiles, que ellos están en una situación de debilidad y que los funcionarios somos los que abusamos de ellos. Por ello, si un interno denuncia a un funcionario por una presunta agresión, aunque no haya parte de lesiones, ni prueba alguna, hay orden de que la Dirección del Centro de parte al juzgado, sin prueba alguna, mientras que si nosotros somos agredidos debemos  presentar parte de lesiones y además tiene que haberse producido algún hematoma o sangre”.


A este respecto, la APFP también hace alusión al protocolo firmado hace años, poniendo de manifiesto que este es “muy laxo”, ya que tal y como pone de manifiesto “en este protocolo no se cuentan como agresiones ni los insultos, ni las amenazas”.


Como se indica desde la APFP, en una ciudad como Ceuta, de 19 kilómetros cuadrados, “las amenazas son cada vez más salvajes y habituales, y los internos, muchos de ellos muy agresivos, te amenazan diciéndote que sabes donde vives, dándote todo tipo de detalles, te dicen que tu hija va al colegio tal o que tu mujer compra habitualmente en tal sitio, o cual es tu coche”. Desde la APFP se insiste en que las amenazas “son una agresión como un templo, aunque esto no sea recogido así en el protocolo actualmente en vigor. Por ello, esa mezcolanza existente de que por un lado hay cada vez  más droga y que cada vez hay menos respeto a las normas y a los funcionarios gracias a la política de buenismo actual, está provocando ese aumento de la violencia en el interior de la prisión”.


En este sentido, como reconoce la APFP “la mayoría de las agresiones sufridas, en torno a un 70%, no son denunciables ya que si no hay sangre, no hay parte de lesiones y no entran ni los insultos ni las amenazas, no se pueden denunciar, mientras que el 30% de las agresiones restantes las cuales si son denunciables, hay numerosos funcionarios que prefieren dejarlo pasar ya que al interponer la perntinente denuncia se ve sometido a una tediosa y exhaustiva investigación en la que parece que ha sido él el agresor”.

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