
En la revista de su sindicato, ACAIP, publicó varias caricaturas del delegado de APFP, ahondando esta conducta totalmente deplorable y envío la de su pareja a la revista para su publicación, sin que llegará a ser publicada la difundió por su centro de trabajo y a través de diversas redes sociales. Además, llevó a la Inspección Penitenciaria y a Fiscalía varias denuncias por maltrato que él mismo “gestionó”, siendo desmentidas y archivadas, respectivamente, de las que, además, les dió publicidad a través de la revista ACAIP y de un periódico de la localidad.
Finalmente, optó por jubilarse antes de ser expedientado por la Inspección Penitenciaria ante estos graves hechos.

